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Monthly Archives: octubre 2009

[Documental: “Globalisation is good”, escrito y dirigido por Johan Norberg]

[Texto:  “La Tierra es plana. Breve historia del mundo globalizado del siglo XXI” (2005), Thomas L. Friedman]

Llevo días paralizado por el concepto de “Globalización”. El video y el texto propuesto por el itinerario tiene el tufo del pasado en su aproximación al concepto y se centran en el aspecto econoómico. Aunque la edición de Friedman es del 2005, cercanos como estamos al final de la primera decada del nuevo milenio, 5 años han dado mucho de sí y ya nos sabemos todos embarcados en el mismo planeta.

Las grandes alianzas entre grupos de países, el modelo estrella de la UE, siguen atendiendo a estructuras económicas, regulan los mercados como maquinarias de relojería, y defienden la producción de sus “tribus” de ciudadanos, el triunfo de las matématicas sobre la metafísica.

En el documental de Norberg un próspero hombre de negocios coreano nos muestra como perdió algunos dedos de la mano porque al principo no conocían bien las máquinas… me pregunto: ¿Cuántos operarios no habrán sufrido accidentes aprendiendo a usar esas máquinas? No importa, el espiritu humano es así de superador, los sacrificados, los “no afortunados” habrán dado su vida – que no su muerte- en beneficio de una sociedad ¿mejor? Alguien tiene que hacer el trabajo sucio y este se está repartiendo a paso agigantados, una nueva distribución de los países, antes de acuerdo a sus materias primas y actividades agrarias, hoy en base a su “especialización” de mano de obra barata. Aprovecho a enlazar con el otro ejemplo, se trata de Kenia que sufre el proteccionismo agrario de UE y EE.UU principalmente. La solución propuesta es sencilla, diríamos que de perogrullo, fuera proteccionsimos y pizza y champan para celebrar el libre mercado. Entonces, ¿se puede suponer que los salarios de los europeos son elevados por capricho con respecto a los de los keniatas o es que eso implica que viven bajo ciertas garantías y protecciones dadas por sus estados? ¿Los keniatas ganan menos porque su trabajo rinde menos? ¿Porque sus papas son de peor calidad? ¿Es que la atención que puede dar un indio o un sudamericano en un “call center” es peor que la que pueda dar un americano en Texas o un español en Sevilla? ¿Donde está la ética de tanto trabajas tanto vales? No está, es metafísica; la nueva política ha encontrado en las estadísticas económicas algo tangible, algo que se puede pesar, cuantificar, que incluso permite medir la felicidad.

No es que la economía se haya transmutado en ciencia política, es que nos fiamos más de los número que de los relatos sobre recuerdos del futuro. Un siglo cargado de ideologías teleutópicas nos han desencantado, siempre hay alguien que parece saber a qué otro hay que sacrificar por el bien común (siempre encontramos alguna excusa para mostrarnos diferentes). El movimiento Otpor! en Serbia, era muy simplista en sus propuestas: “Resistencia”, que no es futuro (prometido) sino presente (activo) y se daba en un pais globalizado, conectado, dentro de sí mismo, de la capital a las provincias el movimiento fue fluido. Eso ya de por sí fue un buen logro, luego las labores de inteligencia de los países de la OTAN se encargarían de demostrar las interconexiones de un mundo ya globalizado, donde el aletear de una mariposa provoca un tsunami en la otra punta del planeta (léase en modo <política internacional>). Pero lo que me gustaría destacar es que se había creado un espacio para la comunicación y se había utilizado una sola palabara cargada de intenciones para activarlo; los gobiernos nuncan han aprendido a medir la infelicidad.

Por eso no puedo resumir el concepto de “Globalización” en su aspecto económico, que quizás fue su primera acepción, y sólo lo puedo comprender en clave comunicacional. El uso acelerado que le hemos insuflado a las nuevas herramientas de comunicación pone de manifiesto que lo que nos une es el diálogo, expresarnos con la esperanza de que haya un otro que nos escuche, atienda, preste atención. Por eso no puedo entender la “Globalizacion” como una teoría, tan solo veo un proceso y supongo que marcará este primer siglo; pero ya somos conscientes que como antaño estamos en un mundo que se sabe global pero limitados por las líneas fronterizas estatistas-económicas , como cuando una línea imaginaria dividía las tierras de Castilla de la otra mitad del globo, y ,como toda, línea se puede saltar.

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Este blog es mío y le cambio los colores cuando quiero 😛

Hasta que no pueda hacerme cargo al completo de los entresijos del blog probaré los diferentes temas visuales que ofrece WordPress… así que de vez en cuando todo esto cambiará de apriencia, pero el fondo se mantiene.

El “Itinerario” se nos “revela” en sus contenidos y en sus formas, neocoach nos lo desvela con gran tino en su post: “Avizorando fuertes sentidos en el itinerario indiano“.

[Videos: “23” (1998), por Hans-Christian Schmid y “The KGB, the Computer, and Me” (1990), episodio de WGBH’s NOVA ]

[Texto: “Quemando Cromo” (1986), por William Gibson]

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En “23” un hacker de los 80 es tentado economicamente por la KGB a usar sus conocimientos para conseguir informacion del gobierno de los EE.UU. AL final el ahora devenido “cracker” es descubierto, procesado y “suicidado”. Neutralizado.

KGB, Computer and me” comienza en el centro de computación de una universidad de los EE.UU. Donde se descubre un descuadre de contabilidad. Las conexiones a la red se facturan a todos los usuarios de la misma y un día se descubre que hay 75 centimos de dólar sin facturar porque se desconoce el usuario que ha usado el servicio. La tarea es encargada a un empleado del centro de computación de la universidad. A medida que este empleado trata de trazar, de encontrar, al usuario-delincuente, va descubriendo que se trata de un hacker que actua desde Alemania. Al final el ahora devenido “cracker” es descubierto, procesado y “suicidado”. Neutralizado.

En estos dos posts se desmenuzan las dos tramas: y dan muy buena cuenta de los distintos modos de narrar la misma escena histórica: Sin Razón Aparente y Falando no deserto.

Si bien el cientifico norteamericano parte de un problema contable, pronto se ve absorbido por resolver el “problema científico”. La ciencia, en este caso de la cibernética, se presenta como un actuar limpio, de detectives de lo oculto, que llevan incluso al científico-buscador-de-la-Verdad a viajar hasta el mismo lugar donde se supone se suicidó el hacker-delincuente y así cerrar la investigación. Este video se estructura como un documental pedagógico, para todos los públicos. Se muestra incluso con diagramas animados el funcionamiento de las redes. Es moralmente educativo: la ciencia al servicio de los ciudadanos libres de los EE.UU. a través de la figura de un voluntarioso empleado-ciudadano que cumple con su deber, que no duda en sacrificar horas de su tiempo “libre” para acometer su tarea, y contribuir desde su humilde posición al bienestar del Estado.

“Si en el hacker alemán descubríamos la ebriedad del poder, en el científico americano descubrimos la paranoia de la víctima impotente, la angustia e indefensión del que se siente observado y ni siquiera sabe desde dónde.” (Falando no deserto).

El ciudadano que se siente acorralado y sólo encuentra solución en cooperar con el Estado, la Nación, que todo lo barca y a todos “nos” protege. Creo que no hay peor bestia que un conejo asustado (Monty Python and the Holy Grail “/ Los caballeros de la mesa cuadrada; Monty Python 1975).

El hacker en cambio es como un cerrajero que un día es tentado a abrir cajas fuertes para su lucro personal. Ya no se dedica a abrir la puerta del que ha perdido las llaves, sino a abrir puertas para entrar a robar, entonces deviene cracker (En la wikipedia hay una taxonomía detallada de todos los terminos actuales que surgen de la figura del “hacker“).

Tras el visionado de “23” no pude menos que recordar otra película de la época “The Falcon and the Snowman” (John Schlesinger 1985 /“El halcón y el hombre de las nieves”).  Aquí se trataba de un juego de espionaje a la antigua usanza (mediados de los 70) o como culturalmente se vivía en el siglo pasado: un joven tiene acceso a documentacion secreta que vende a los rusos. Pero la diferencia entre un momento y otro está que en los 70 los secretos estaban impresos, había que escanearlos, fotgrafiarlos, fotocopiarlos para venderlos. En los 80 el territorio es el nuevo ciberespacio, a modo de un “nuevo mundo”, y aquí los secretos se guardan digitalmente, en un territorio donde lo único que hay es información.

Los dos videos del itinerario ayudan a comprender el surgimiento de este nuevo territorio. El ciberespacio se “descubre” y como la Luna, como la Antártida, es territorio a colonizar, pero no es un territorio libre de caza, el Estado, los Estados, se arrogan el derecho de explotación y cualquier pionero es visto como una amenaza por ellos. Es en este punto que me atrevo a decir que para el Sistema no hay distinción entre hacker y cracker, el sólo hecho de ir por libre en este nuevo territorio los convierte a ambos en “outlaws” y el estado tiene razón en no distinguir entre uno y otro… Dejando de lado al hacker-cracker que busca su lucro personal, el hacker diletante, ése que se supone sólo busca explorar los nuevos territorios, también atenta contra el Estado ya que potencialmente se puede convertir en el adelantado Aguirre ( Aguirre, der Zorn Gottes” / “Aguirre, la cólera de Dios;  Herzog 1972) [ El estado siempre cree que los otros son de su misma condición y en su segregación sólo cabe la imitación; fuera del estado sólo hay otros Estados] y decidir establecerse por su cuenta y lo que es más peligroso: sumar a otros. Para el Estado toda reunion de más de 3 personas siempre es una amenaza (los “estados de sitio” guvernamentales es lo primero que decretan como ilegal).

La figura del hacker entonces se perfila como el precursor que permite descubrir los nuevos territorios. Nuevos territorios que el Estado pretendía para sí mismo y que estos nuevos intrusos ponen en evidencia. 20 años después de estas peliculas el ciberesapcio ha estallado en todo tipo de comunidades cibernéticas, dando la razón al Estado…

“Tal vez ahora, el empowerment del hacker pase necesariamente por el refuerzo comunitario-identitario, lo que además evitaría la angustia de Habgard Celine al verse desbordado por la soledad en su lucha contra los Illuminati… Una vez más, parece que la salvación pasa por la comunidad.” (Falando no deserto).

El hacker ya no es un individuo incocente y aventurero: como germen de nuevas comunidades-identidades es un peligro para la Nacion Monoteista.

¿Pero en qué consiste este nuevo territorio llamado Ciberespacio? (Neuromancer / Neuromante; Gibson 1984). Es el fluir de la información en el acto de la comunicación. Mientras el Sistema trata de parcelarlo para controlar su usufructo los ciudadanos que se aventuran en él tienen objetivos muy diversos y al tratarse de un fluido las formas que puede adoptar solo estan limitadas por el código que sirve de canal. Y en todo nuevo territorio surgen posibilidades para el surgimiento de nuevas ZTA.

Entonces es el ciudadano el que debe tomar posición. ¿Hay informacion que debe ser ocultada , preservada? ¿De quién? de los “otros” ¿qué “otros”? Puede optar por confiar en el Estado como nuestro simpático empleado voluntarioso para que controle estos nuevos territorios y entonces surge la duda: “Who watches the watchmen?” (“¿Quién vigila a los vigilantes?” (“Watchmen”; Alan Moore 1986).


[Nota de actualidad: en estos momentos en RTV2 (sabado, 10-10-2009) estan echando un documental sobre “LT22 Radio La Colifata”;  hackers de la locura viviendo su propia ZTA. Creo que acá se puede visionar: rtve2.

[Texto: “Zonas Temporalmente Autónomas (ZTA)” (1985), Hakim Bey]

Ñoquis

Cena en casa, amaso ñoquis, diseño cada uno de los pequeños trocitos de harina y papa con el tenedor, me aseguro que las bebidas estén descorchadas, la carne ya esta bullendo con el tomate, tan solo falta rallar el queso, hervir los ñoquis y sentarse a la mesa. Es en la mesa donde se produce la celebración, comemos todos los días, rutinariamente para pasar a otra cosa, pero cuando lo hacemos en grupo la mesa se torna un célula guerrillera de militantes de la vida. Nos reunimos a comer en grupo para hablarnos los unos a los otros y escucharnos. Los ñoquis que se han llevado toda la tarde de preparativos se consumen a un tiempo proporcionalmente inverso – señal de que han gustado -y la Zona Temporalmente Autonoma está fundada. Durará lo que la sobremesa. Es suficiente y se volverá a repetir en muchas otras ocasiones. Se disipa en los agradecimientos de la despedida.

En la ZTA de Gabriele D’Annunzio (La República del Fiume) la fiesta acaba en desbandada, pero los que la habitaron ya no son los mismos, la fiesta interrumpe el ciclo de los días, erige a unos en mas importantes o significativos que otros, el carnaval trastoca los fundamentos del orden. No es lo que ocurre en la Républica de Saló ficcionada por Passolini, en contraposicion con el libertinaje de las ZTA se contrapone el “programa de actividades”, el viaje organizado, la letra que define cada uno de los actos a cumplir, que explica y detalla pornográficamente la diseccion de la carne y el  espíritu de las inocentes criaturas víctimas de un puñado de doctos sofistas. La República de Saló acaba en masacre. El nudismo no se prohibe en las playas de Cádiz, es autorizado en zonas limitadas, parceladas, la administración no es prohibicionista, es segmentadora, lástima que no hay zonas habilitadas para el naturismo, pero a la ley no le importa, la ley esta por encima de los banalidades de la vida terrenal.

No se trata de quemar los museos. Se trata de vivir el arte, de asimilar que no hay fondo y forma, (Gestalt). Un siglo de diseño nos ha descubierto que el arte no es más que la creatividad puesta en práctica, toda acción requiere un contexto, una intertextualidad que permite forjar una nueva visión que a su vez reconfigura el entramado sobre el cual creemos existir. La estética es solo una manera de llamar a los actos de vida, es erigir balizas que nos permitan trazar nuevas rutas sin perder la perspectiva del rumbo tomado, no definen, solo marcan hitos para la bitácora de nuestro deambular por las olas, ya sean estas saladas o binarias.