Skip navigation

[Videos: “23” (1998), por Hans-Christian Schmid y “The KGB, the Computer, and Me” (1990), episodio de WGBH’s NOVA ]

[Texto: “Quemando Cromo” (1986), por William Gibson]

0100111000100101000100100100111000100010001111010010011110101000000101001001101010101010101

En “23” un hacker de los 80 es tentado economicamente por la KGB a usar sus conocimientos para conseguir informacion del gobierno de los EE.UU. AL final el ahora devenido “cracker” es descubierto, procesado y “suicidado”. Neutralizado.

KGB, Computer and me” comienza en el centro de computación de una universidad de los EE.UU. Donde se descubre un descuadre de contabilidad. Las conexiones a la red se facturan a todos los usuarios de la misma y un día se descubre que hay 75 centimos de dólar sin facturar porque se desconoce el usuario que ha usado el servicio. La tarea es encargada a un empleado del centro de computación de la universidad. A medida que este empleado trata de trazar, de encontrar, al usuario-delincuente, va descubriendo que se trata de un hacker que actua desde Alemania. Al final el ahora devenido “cracker” es descubierto, procesado y “suicidado”. Neutralizado.

En estos dos posts se desmenuzan las dos tramas: y dan muy buena cuenta de los distintos modos de narrar la misma escena histórica: Sin Razón Aparente y Falando no deserto.

Si bien el cientifico norteamericano parte de un problema contable, pronto se ve absorbido por resolver el “problema científico”. La ciencia, en este caso de la cibernética, se presenta como un actuar limpio, de detectives de lo oculto, que llevan incluso al científico-buscador-de-la-Verdad a viajar hasta el mismo lugar donde se supone se suicidó el hacker-delincuente y así cerrar la investigación. Este video se estructura como un documental pedagógico, para todos los públicos. Se muestra incluso con diagramas animados el funcionamiento de las redes. Es moralmente educativo: la ciencia al servicio de los ciudadanos libres de los EE.UU. a través de la figura de un voluntarioso empleado-ciudadano que cumple con su deber, que no duda en sacrificar horas de su tiempo “libre” para acometer su tarea, y contribuir desde su humilde posición al bienestar del Estado.

“Si en el hacker alemán descubríamos la ebriedad del poder, en el científico americano descubrimos la paranoia de la víctima impotente, la angustia e indefensión del que se siente observado y ni siquiera sabe desde dónde.” (Falando no deserto).

El ciudadano que se siente acorralado y sólo encuentra solución en cooperar con el Estado, la Nación, que todo lo barca y a todos “nos” protege. Creo que no hay peor bestia que un conejo asustado (Monty Python and the Holy Grail “/ Los caballeros de la mesa cuadrada; Monty Python 1975).

El hacker en cambio es como un cerrajero que un día es tentado a abrir cajas fuertes para su lucro personal. Ya no se dedica a abrir la puerta del que ha perdido las llaves, sino a abrir puertas para entrar a robar, entonces deviene cracker (En la wikipedia hay una taxonomía detallada de todos los terminos actuales que surgen de la figura del “hacker“).

Tras el visionado de “23” no pude menos que recordar otra película de la época “The Falcon and the Snowman” (John Schlesinger 1985 /“El halcón y el hombre de las nieves”).  Aquí se trataba de un juego de espionaje a la antigua usanza (mediados de los 70) o como culturalmente se vivía en el siglo pasado: un joven tiene acceso a documentacion secreta que vende a los rusos. Pero la diferencia entre un momento y otro está que en los 70 los secretos estaban impresos, había que escanearlos, fotgrafiarlos, fotocopiarlos para venderlos. En los 80 el territorio es el nuevo ciberespacio, a modo de un “nuevo mundo”, y aquí los secretos se guardan digitalmente, en un territorio donde lo único que hay es información.

Los dos videos del itinerario ayudan a comprender el surgimiento de este nuevo territorio. El ciberespacio se “descubre” y como la Luna, como la Antártida, es territorio a colonizar, pero no es un territorio libre de caza, el Estado, los Estados, se arrogan el derecho de explotación y cualquier pionero es visto como una amenaza por ellos. Es en este punto que me atrevo a decir que para el Sistema no hay distinción entre hacker y cracker, el sólo hecho de ir por libre en este nuevo territorio los convierte a ambos en “outlaws” y el estado tiene razón en no distinguir entre uno y otro… Dejando de lado al hacker-cracker que busca su lucro personal, el hacker diletante, ése que se supone sólo busca explorar los nuevos territorios, también atenta contra el Estado ya que potencialmente se puede convertir en el adelantado Aguirre ( Aguirre, der Zorn Gottes” / “Aguirre, la cólera de Dios;  Herzog 1972) [ El estado siempre cree que los otros son de su misma condición y en su segregación sólo cabe la imitación; fuera del estado sólo hay otros Estados] y decidir establecerse por su cuenta y lo que es más peligroso: sumar a otros. Para el Estado toda reunion de más de 3 personas siempre es una amenaza (los “estados de sitio” guvernamentales es lo primero que decretan como ilegal).

La figura del hacker entonces se perfila como el precursor que permite descubrir los nuevos territorios. Nuevos territorios que el Estado pretendía para sí mismo y que estos nuevos intrusos ponen en evidencia. 20 años después de estas peliculas el ciberesapcio ha estallado en todo tipo de comunidades cibernéticas, dando la razón al Estado…

“Tal vez ahora, el empowerment del hacker pase necesariamente por el refuerzo comunitario-identitario, lo que además evitaría la angustia de Habgard Celine al verse desbordado por la soledad en su lucha contra los Illuminati… Una vez más, parece que la salvación pasa por la comunidad.” (Falando no deserto).

El hacker ya no es un individuo incocente y aventurero: como germen de nuevas comunidades-identidades es un peligro para la Nacion Monoteista.

¿Pero en qué consiste este nuevo territorio llamado Ciberespacio? (Neuromancer / Neuromante; Gibson 1984). Es el fluir de la información en el acto de la comunicación. Mientras el Sistema trata de parcelarlo para controlar su usufructo los ciudadanos que se aventuran en él tienen objetivos muy diversos y al tratarse de un fluido las formas que puede adoptar solo estan limitadas por el código que sirve de canal. Y en todo nuevo territorio surgen posibilidades para el surgimiento de nuevas ZTA.

Entonces es el ciudadano el que debe tomar posición. ¿Hay informacion que debe ser ocultada , preservada? ¿De quién? de los “otros” ¿qué “otros”? Puede optar por confiar en el Estado como nuestro simpático empleado voluntarioso para que controle estos nuevos territorios y entonces surge la duda: “Who watches the watchmen?” (“¿Quién vigila a los vigilantes?” (“Watchmen”; Alan Moore 1986).


[Nota de actualidad: en estos momentos en RTV2 (sabado, 10-10-2009) estan echando un documental sobre “LT22 Radio La Colifata”;  hackers de la locura viviendo su propia ZTA. Creo que acá se puede visionar: rtve2.

Anuncios

3 Comments

  1. Brillante como es habitual!
    Me encanto el término “nación monoteista”

  2. ¡Grandioso el Watchmen de Moore (y Gibbons)!
    Cuando lo leí el año pasado me sorprendió descubrir que se había escrito hace 20 años, en plena paranoia de holocausto nuclear (Como “Teléfono rojo” etc.). Es sorprendente lo actual que puede parecer una obra si se mantienen constantes las tensiones sociales y se hace una lectura fuerte. Pasa un poco lo mismo con estas dos películas.
    Estoy ahora con el libro de Pekka Himanen “la ética del hacker”. En la parte que habla de Kosovo como la 1ª guerra por internet, se dan algunas claves de cómo cualquier ciudadano con un móvil con cámara se puede convertir en un “vigilante de vigilantes”, como ha pasado tantas veces con las denuncias por brutalidad policial dels mossos d’esquadra…

  3. Muy interesante: el Sistema se sirve del hacker/científico mientras le es útil y se alinea con sus valores, pero recela de él por poseer un espíritu libre. El hacker tiene su propio sistema de valores e incentivos, pero cuando entra en contacto con el dinero y el poder (la caja fuerte en tu metáfora), está entrando en el terreno de incentivos del Sistema y aquí éste tiene todas las cartas para ganar. Es mucho mejor no entrar en el juego, y seguir adelante con la exploración, que resulta mucho más gratificante que el control y explotación rutinaria, aburrida e incluso destructiva que el Estado hace de los descubrimientos de los exploradores.

    Vaya, eso último me ha quedado muy ciberpunk…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: